martes, 9 de marzo de 2010

PEDRO RUIZ GALLO

Original de Lambayeque, en la Villa de Eten, fue el más grande explorador e inventor que ha producido el Perú. Hijo del coronel Manuel Ruiz y Juliana Gallo, nació el 24 de junio de 1839 y murió el 24 de abril de 1880. Siendo niño perdió a su padre.




Estudió y trabajó en Eten, su tierra natal, hasta los 11 años, edad en que pierde a su madre, lo que le obliga a viajar a Chiclayo y a trabajar como relojero. Solo cursó estudios elementales, pero ello no significó un obstáculo para sus intereses en conocer y desarrollar el arte y la ciencia. En 1854 deja Chiclayo para trasladarse a lima e ingresar al ejército. Cuatro años más tarde fue ascendido a capitán y fue destinado como ayudante de la prefectura del departamento de Amazonas (1862). Allí cumplió una importante labor como explorador y topógrafo. Recorrió el Pongo de Manseriche e hizo el primer registro de la población aborigen de la zona departamental del Amazonas, manteniendo de esta forma una estrecha relación con los Aguarunas.

Que en 1856 incursiona en la medicina, a causa de la epidemia de viruela, descubriendo una vacuna con la cual salva la vida de miles de personas. Fue catalogado como el médico militar salvador.

En 1886, con el grado de sargento mayor, tuvo una actuación destacada en el combate del 2 de mayo contra la escuadra española.

Dos años mas tarde, mostró en la Exposición de Lima una vihuela armónica, una vihuela sinfónica y un copólogo, instrumentos creados y construidos por él.




Con motivo de la Exposición Nacional, mostró su talento inventivo con un excepcional reloj monumental que además de señalar los días, años, meses, las estaciones y las fases de la luna, tenía un mecanismo que entonaba el Himno Nacional mostrando las figuras de los soldados. Este reloj funcionó de 1870 a 1882 en el Parque de la Exposición. Los chilenos al invadir la capital desmontaron y lo robaron para llevárselo a su país. Jamás pudieron accionarlo y así se perdió una genialidad de la ingeniería. También diseñó un modelo aeronáutico y el 1878 publicó su manual sobre el tema: Navegación Aérea.

Por su talento innegable diferentes gobiernos de la época le ofrecieron ayuda económica y condiciones adecuadas. Ningún gobierno le cumplió lo prometido. Su muerte justamente se debió a la falta de un lugar adecuado para la construcción de torpedos. Había acondicionado su modesta casa para tal fabricación.

sábado, 3 de octubre de 2009


INTELIGENCIA, RAZA Y CULTURA

El hecho de existan diferencias biológicas no tiene nada que ver con una mayor o menor inteligencia. El mismo concepto de "inteligencia" es harto sospechoso si se tiene en cuenta que ha sido elaborado principalmente con los patrones culturales de la sociedad urbano-industrial occidental, al igual que los test utilizados para medirla.

Las correlaciones que puedan aparecer actualmente entre inteligencia, raza y cultura son muy dudosas, pues ni siquiera son significativas las que se refieren a la capacidad craneana, ya que las relaciones entre la inteligencia y el volumen cerebral son muy variables. Por ejemplo, las grandes figuras intelectuales de nuestra civilización varían a este respecto. Mas si se comparan los volúmenes cerebrales alcanzados por individuos de nuestra especie en los tiempos más arcaicos se observará que dicho volumen constituye un carácter evolutivo, pues, comparativamente, la evolución se da en el sentido de mayor tamaño relativo y mayor número de circunvoluciones.



No obstante, cabe señalar que, como ya se ha dicho, si bien las subdivisiones de la especie muestran algunas variaciones en ese sentido, tales variaciones no aparecen como decisivas en una primera medición referida a la inteligencia racial. Por lo menos puede decirse que no se han hecho estudios que demuestren, a partir de series estadísticas suficientes, la relación entre la inteligencia y el volumen cerebral. De este modo, resulta díficil aceptar que una razas sean intrinsicamente más inteligentes que otras, a pesar de que el caucasoide y el mongoloide han producido en el tiempo moderno los modelos de civilización más avanzados conocido de la humanidad.



Algunos hechos parecen condicionar tales resultados. El primero es el de las oportunidades y estímulos ambientales e históricos relativos. El segundo es el de la nutrición. En el primer caso, aparece como importante la adaptación al medio, la cual supone poseer ventajas diferenciales en cuanto a reproducir cada grupo sus tipos de adaptación seleccionada. Esta adapatación incluye la experiencia cultural; es decir, los individuos que forman parte de grupos que vivenen ciudades modernas avanzadas tiene más oprtunidades de cultivarsu inteligencia que quienes lo hacen en ambientes primitivos. Los índices o cocientes de inteligencia están también en funcion de las clases sociales, de manera que las menos afortunadas en tal sentido son, asimismo, las que dan índices de inteligencia menos elevados. Esto es válido para los individuos de todas las razas. Estas condiciones ambientales - cultura, clase social y ecología - influyen también decisivamente a la hora de considerar que mientras se reconocen diferencias morfológicas en los grupos raciales, en cambio no son claras las conclusiones relativas a si esas diferencias influyen para que unas razas sean más inteligentes que otras.

Claudio Esteva Fabregat. Raza humana y racismo. Salvat editores. Barcelona 1973.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Personajes Revolucionarios de la Ciencia

CARLOS DARWIN

Carlos Darwin es uno de los representantes de las Ciencia Naturales que más ha cambiado el pensamiento y comportamiento de la gente. Desde el siglo XIX, se comienza a ver el mundo de otra manera, ya no se recurre a un espíritu creador para explicar el origen de los seres vivos y los cambios producidos en estos. Darwin desechó, sin intención, toda explicación idealista sobre el desarrollo de la vida, descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica. Son todas estas cosas las que lo hacen un revolucionario.



Darwin nación en Shrewsbury, Shropshire (Inglaterra), el 12 de febrero de 1809. Su padre fue Robert Waring Darwin y su madre Susannah Darwin (Wedgwood es su apellido de soltera). “Carlos Darwin pertenece, pues, por la rama paterna, a una familia burguesa rica, salida del campesinado casi desde hacía dos siglos y contando con tres generaciones de intelectuales: médicos, literatos, naturalistas. La madre provenía de otra familia burguesa, los Wedgwood, y era hija de Josué, el mayor de ellos” (Prenant). Cuando Darwin tenía ocho años, fallece su madre, y es enviado a la escuela contra su voluntad. Él mismo dijo que este hecho fue funesto para su inteligencia. Sin embargo, tenía grandes gustos por la Geometría y la Física, además, coleccionaba conchas marinas, sellos postales, medallas, y sobre todo, minerales. Gustaba de los poemas de Shakespeare, Thomson, Byron y Scott. La química constituyó una materia fundamental en su educación escolar, ya que le mostró de manera práctica el significado de lo experimental en la ciencia.

En 1825, su padre lo envía a la Universidad de Edimburgo para que estudie Medicina. Pero le disgustó las lecciones, excepto las de Química. En esa época, oye hablar de Lamarck, pero no presta gran atención. Cuando, en 1828, su padre se da cuenta de que a su hijo no le gustaba la Medicina, le propone ser eclesiástico. La idea le parece buena a Carlos Darwin; sin embargo, no se decidió seguir la carrera eclesiástica. Luego, entró en la Universidad de Cambridge. Allí, Darwin fue igual de mediocre que en Edimburgo; no obstante, se interesó por la Geometría; además de los libros, especialmente de dos:
Filosofía moral y Pruebas del cristianismo, de Paley. En 1831, egresa de la Universidad como bachiller.

Como dice Marcel Prenant, “En modo alguno, ni en su manera de vivir, ni en sus opiniones sociales, ni en sus intenciones, fue Darwin un revolucionario. Era un burgués inglés de su tiempo, acomodado, bien asentado en el confort que heredó de sus padres, provisto de las cualidades y los defectos de su clase y socialmente bastante miope”. Sin embargo, señala más adelanta el investigador francés que “lo que hará de Darwin un revolucionario, a pesar suyo, será el viaje del Beagle”. El 27 de diciembre de 1831, Darwin se embarca en el Beagle, en una travesía que será el acontecimiento de su vida, como él mismo afirmaba.




El Beagle navega por las costas este y sur de América, a partir de La Plata. Darwin pudo recorrer Uruguay, Argentina, la Patagonia y la Tierra del Fuego; permaneció más de un año en Chile y en Perú (algunos investigadores afirman que fue en este país donde se contagió del mal de Chagas); pasó a las islas Galápagos, en Ecuador. Luego viajó a Tahití, las Malvinas, la isla Mauricio; después regresa a Brasil, finalmente pasó a las Azores. El 2 de octubre de 1836, regresa a Inglaterra. “No obstante, Darwin regresó a Londres sin haberse planteado teoría evolutiva alguna. Sospechaba la verdad de la evolución, pero no tenía mecanismo por el que explicarlo. La selección natural no surgió de ninguna lectura directa de los datos del Beagle, sino de sus dos años siguientes de meditación y lucha reflejados en una serie de notables libros de apuntes” (Jay Gould).

Al regresar del viaje, Darwin se dedicó –según Prenant- a organizar sus observaciones, recopila los documentos de sus observaciones, los pone en fichas que coloca en casi cincuenta clasificadores; lee mucho incluso documentos distintos de las Ciencia Naturales, y redacta tablas y resúmenes con los hechos más sobresalientes. Demuestra Darwin la dedicación que caracteriza a todo científico. Prepara su diario de viaje, comparte sus apuntes con otros especialistas y examina los materiales recogidos. El 11 de enero de 1839 se casa con su prima Emma Wedgwood. Luego, en 1842, el matrimonio se traslada a Down, en el condado de Kent. Allí, Darwin recibió durante un largo tiempo a sus amigos Lyell, Huxley, entre otros.

Darwin se puso a trabajar en sus notas, pero sin la intención de publicar algo. Esto cambiaría cuando, en 1858, recibe una carta y un manuscrito de Alfred Rusell Wallace, un joven naturalista que estaba desarrollando la teoría de la selección natural. Darwin quedó asombrado por la gran similitud entre los ambos trabajos. Fue este hecho, en parte, el que motivó a Darwin a publicar su magistral libro.

Así, luego de pensarlo un buen tiempo, en 1859, publicó su libro
Origen de las especies. La primera edición, de 1,250 ejemplares, se agotó ese mismo día. Este libro causó un gran debate en toda la población y todos los intelectuales de esa época. Muchos teólogos criticaron a Darwin; sin embargo, este afirmaba que su teoría no estaba en contra de la religión. La influencia de Darwin viene desde aquel año en que se publicó su más relevante obra; aún ahora, el debate sobre la evolución se mantiene.


La obra de Darwin es una propuesta de la burguesía progresista; sin embargo, fue Marx quien supo utilizarla de manera productiva. El darwinismo contiene tres afirmaciones revolucionarias: 1) el mundo proviene de una evolución; 2) esta evolución se realiza por medios puramente materiales; y 3) el hombre es producto de esta evolución, y en consecuencia, es también de origen puramente material. Ahora, es preciso justificar, primero, que estas afirmaciones no traicionan el pensamiento de Darwin; segundo, que tienen un valor revolucionario; y tercero, que los hechos conocidos después de Darwin no han hecho más que reforzar estas afirmaciones (Prenant).

En la actualidad, “La evolución darwiniana continúa en el Homo sapiens, pero a un ritmo tan lento que prácticamente carece de impacto en nuestra historia” (Jay Gould). La evolución biológica se hizo más lenta y menos notoria; la evolución cultural predomina desde que aparecieron las culturas. Así, hay un aumento y desarrollo de esta, y una disminución de aquélla.

La objeción teórica a Darwin –hecha por Marx y Engels- es, en principio, con respecto a la evolución darwiniana. “La evolución supone crisis y saltos bruscos, revoluciones, tanto en el mundo físico como en la sociedad humana. Pero Darwin, que conocía las variaciones bruscas, las consideraba como insignificantes en relación a las variaciones lentas y directamente imperceptibles”, escribe Prenant. Darwin se empeñaba en sostener la siguiente fórmula: Natura non facit saltus (La naturaleza no obra a saltos). Esta objeción teórica carecería de sentido si la ciencia actual no le diera la razón.

El otro punto es respecto del origen del hombre. El hombre es un animal en su origen, y su actividad fundamental es también una actividad animal, por el cual se procura medios de existencia. Pero dejó de ser exactamente un animal desde que empleó no solamente su cuerpo sino también útiles de trabajo, que prolongaron esta, que hicieron más eficaz su acción y que al poder ser cambiados y modificados, permitieron una experiencia práctica variada (Prenant).



Otra objeción es sobre la conocida y discutida “lucha por la supervivencia” o “lucha por la vida”. Engels menciona que “…toda la teoría darwiniana de la lucha por la vida consiste sencillamente en trasladar de la sociedad a la naturaleza viva la teoría de Hobbes sobre la guerra de todos contra todos, la teoría económica burguesa de la competencia y la teoría malthusiana de la población. Que esta obra maestra sea justa por completo, es algo muy dudoso, sobre todo en lo que concierne a la teoría de Malthus…
”…El animal llega cuando más a acumular; el hombre produce; en el sentido más amplio de la palabra, crea medios de existencia que la naturaleza jamás podría producir sin él. De aquí la imposibilidad de transferir pura y simplemente las leyes vitales de las sociedades animales a la sociedad humana. Gracias a la producción, la pretendida lucha por la existencia, sino también a los medios de posesión y desarrollo. Desde este momento, son los medios de desarrollo producidos en la sociedad, las categorías sociales del reino animal, so completamente inaplicables” (citado por Prenant).

Darwin fue un naturalista que revolucionó las Ciencias Naturales, pero que no dudó, en ningún momento, de los derechos de su clase. Fue un sabio apasionado, pero no pudo franquear ciertos límites del conocimiento. Descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, como luego Marx descubrió la ley del desarrollo de la sociedad humana.


BIBLIOGRAFÍA

ALTMANN, Julio (2009). “Darwin tenía razón”. En La Primera (Lima-Perú), 13.02.09, p. 18.
JAY GOULD, Stephen (1986). El pulgar del panda. Buenos Aires: Hyspamérica.
PRENANT, Marcel (1969). Darwin y el darvinismo. México, D.F.: Grijalbo.

jueves, 13 de agosto de 2009


El precio de la energía

Paisajes y vidas humanas sufren por la febril cacería de combustibles

Una semana antes de la navidad de 2008, un enorme depósito de ceniza de carbón se desbordó en Kingston, Tennessee. El flujo de suciedad contaminó cientos de hectáreas de tierra y agua, y daño y destruyó una docena de hogares. La ceniza del carbón puede contener arsénico, plomo, selenio y otros conocidos carcinógenos y neurotoxinas que pueden contaminar el aire, el suelo y el agua subterránea. El residuo de la combustión del carbón es sólo uno de los dañinos efectos colaterales de la dependencia energética de la humanidad. Un buque petrolero se derrama, un reactor nuclear tiene una fuga, una chimenea impregna la lluvia con azufre y el precio de la energía toma forma de playas con petróleo, defectos de nacimientos y bosques marchitos. Sopesar estos elevados costos contra la enorme cantidad de beneficios que da la energía se está volviendo cada vez más urgente conforme los líderes del mundo enfrentan simultáneamente las amenazas del declive de las reservas de petróleo y el gas natural, la creciente demanda, la recesión económica y el clima cambiante. Existen muchas oportunidades de cambio, pero el tiempo para aprovecharlas es corto.

Extraido de la revista National Geographic. Edición especial Energía del Futuro

domingo, 9 de agosto de 2009

Nuestro Reto Energético


El mundo empieza a confrontar su adicción a los baratos y abundantes combustibles fósiles.


La comodidad del fuego es también su maldición. Desde que el hombre dominó por primera vez el calor, la luz y el poder de la llama, ansía obtener más energía de ellos. Este deseo desbocado ha llevado a excesos peligrosos y ahora la Tierra sufre las consecuencias. El carbón, el petróleo y el gas natural satisfacen 80% de las necesidades energéticas del planeta y producen la mayoría del dióxido de carbono (CO2) y otras emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta.



Según la World Energy Outlook 2008 (Perspectiva Energética Mundial 2008) de la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés), la demanda energética podría brincar hasta 50% para 2030 con un consecuente aumento de las emisiones, un camino que, si no se modifica, podría elevar la temperatura global hasta en 6 °C. El reporte concluye que esta tendencia es “evidentemente insostenible ambiental, económica y socialmente”. Destetar a la humanidad de los combustibles fósiles requiere de una “revolución energética global”, dice Nobuo Tanaka, director ejecutivo de la IEA. Lo cual será posible si el mundo invierte en energía renovable, reduce las emisiones de carbono, mejora la eficiencia y apaga algunas luces. ¿Sucederá? Tanaka dice: “Ya veremos”.

Extraído de la revista National Geographic en Español, edición especial Energía del Futuro.

¿Podemos Limpiar el Carbón?


Como parte de su plan para impulsar la independencia energética y combatir el cambio climático, el presidente Obama prometió “desarrollar y desplegar tecnología de carbón limpio”. Pero Al Gore, el ganador del premio Nobel, y otros expertos argumentar que la noción de “carbón limpio” es un oxímoron. ¿Quién está en lo correcto? Depende de la definición de “limpio”. La fuente de energía más abundante de EUA contiene muchos contaminantes, particularmente bióxido de azufre, nitrógeno y rastros de mercurio. Desde hace mucho, el azufre ha sido eliminado.

Con la ayuda de los modernos sistemas de combustión en lecho fluido – que queman el carbón a temperaturas relativamente más frías, reduciendo así la formación de óxido de nitrógeno – hoy en día, las plantas de carbón eliminan 95% de los contaminantes que generan la lluvia ácida. Esto puede ser “limpio” para los estándares históricos, pero hace muy poco para neutralizar otro problema: el bióxido de carbono que calienta el planeta. Los defensores del carbón ahora manejan el concepto de “captura y almacenaje de carbono”, en el que el CO2 es removido, llevado en tubos a un área de almacenaje e inyectado en el suelo a grandes profundidades, un proceso que podría reducir en 90% las emisiones de CO2. Los críticos manifiestan que la captura de carbono también disminuye la eficiencia de las plantas aumentando en un 50% la demanda de carbón.

El presidente Obama dice que: “En este momento no tenemos tecnología para hacer carbón limpio de forma eficiente”. Esto puede cambiar con la ayuda de una inversión gubernamental planeada de 150 000 millones de dólares en tecnologías limpias.

Extraído de la revista National Geographic en Español, edición especial Energía del Futuro.

domingo, 26 de julio de 2009


Grandes cambios en la Tierra

Curiosa analogía la existente entre los continentes y la sociedad humana. Al inicio de su aparición estaban ambos unidos, en el caso de los continentes formaban la llamada Pangea - incluso antes de Pangea existía una gran unidad de tierra con algunos bloques menores - y en el caso de los hombres, vivían todos bajo el comunismo primitivo.

Continuó la deriva continental, Pangea se dividió en dos supercontinentes: Laurasia y Gondwana; y la sociedad se dividió y apareció la primera sociedad de clases, la sociedad esclavista. Los actuales continentes se combinaron de varias formas y las grandes masas de tierra sufrieron muchos cambios hasta quedar como hoy las conocemos. La lucha de clases dió paso a las sociedades feudales y las sociedades capitalistas.

Se sabe que el movimiento de los continentes - y en general de todas las placas - aún continúa y dentro de millones de años las masas de tierra se unirán y formarán un solo continente, una nueva Pangea. La lucha de clases continúa y la decadencia del sistema capitalista dará paso al comunismo, desapareciendo las clases y la explotación del hombre por hombre, dando paso a una verdadera igualdad y justicia.

Los cambios en la superficie terrestre y los cambios en la sociedad no sucedieron al mismo tiempo. Así que esperamos que la unión de los hombres en el comunismo científico llegue mucho antes de la Nueva Pangea, dentro de 250 millones de años.

Pero así como el movimiento de placas ocurre bajo grandes erupciones y terremotos, el cambio a una nueva sociedad también estará acompañado de cataclismos, y es necesario que luchemos para poder este conseguir este cambio. Somos nosotros los jóvenes, quienes debemos liderar esta lucha.

Las masas de tierra no pueden decidir su futuro. Las masas de hombres, en cambio, sí.