Desde la aparición de las primeras culturas se ha tratado de dar una explicación al funcionamiento de la naturaleza y del universo. En un inicio las explicaciones estaban plagadas de argumentaciones mitológicas y religiosas. Las primeras explicaciones dibujaban a la Tierra como una montaña hueca que flotaba en el mar y sobre el que existía un domo que a su vez sostenía a otro mar, y que además permitía su filtración por poros y grietas en forma de lluvia.
Es a partir de los griegos, que comienza el uso de la razón para tratar de dar explicación a los fenómenos de la naturaleza. Si bien es cierto que en un inicio sus explicaciones a las cuestiones astronómicas seguían atadas a la mitología, es posible encontrar planteamientos tan adelantados como los propuestos por Anaximandro, que plantea que “la materia prima de todas las cosas no tiene propiedades definidas excepto el ser indestructible y eterna, que todas las cosas se desarrollan a partir de ella y a ella vuelven; antes de nuestro mundo han existido infinidad de universos, que después se han disuelto en esa masa amorfa”. Este planteamiento se aproxima muy bien a la teoría atómica, al igual que Demócrito, que puede ser considerado como el pionero del planteamiento del átomo como elemento indivisible de la materia. Demócrito planteó la teoría sobre los átomos como constituyentes del Universo, con lo que nos demuestra que es un materialista. El creía que la materia que constituía el Universo eran los átomos, los cuales coexistían con el vacío. Los átomos eran infinitos e indiferenciables para el ojo humano, pero diferían en forma, en tamaño y en disposición. La combinación constante de los átomos constituía el mundo visible, pero ellos en sí mismos eran eternos, inmutables e indivisibles. Fue recién 24 siglos después, en el siglo XX, que se demostró que los átomos no son indivisibles.
Por otro lado, Heráclito aseguraba que la materia básica del mundo no era más que el fuego. No podemos decir que estuviera totalmente equivocado pues todos los planetas y las estrellas esta compuestos por masas incandescentes, que en el caso de los planetas se ha enfriado superficialmente para crear cortezas.
Uno de los grandes saltos en la comprensión del Universo se dió con Pitágoras de Samos, no tanto por sus aportes directos en materia de astronomía, sino por los aportes generales a la ciencia y a las matemáticas, y el movimiento que creó. Entre sus seguidores están Heráclides, quién es el primer griego en plantear un universo centrado en el Sol, además de plantear el giro de la Tierra en 24 horas. Este planteamiento sería continuado y reforzado por Aristarco, quien a pesar de no contar con instrumentos modernos, pudo calcular la distancia de alejamiento y tamaños del Sol y la Luna, demás de precisar el tiempo de rotación de la Tierra alrededor del Sol.
Fueron estos avances los primeros pasos en la carrera que posteriormente permitió a otros científicos y a nosotros comprender un poco mejor el Universo. Quizás muchos de los planteamientos no vinieran de la experimentación, y estuvieran errados, pero no podemos negar que el uso de la razón, el debate generado y la práctica de la filosofía para tratar de entender el universo, hayan jugado una papel decisivo en los descubrimientos posteriores.
sábado, 9 de julio de 2011
jueves, 27 de enero de 2011

En Santiago del Estero, una provincia argentina donde todavía hay miles de quechuahablantes, la pobreza conoce muchos vecindarios.
Pues bien, a Santiago del Estero fueron los químicos del laboratorio británico GlaxoSmithKline para probar, en carne de niños atendidos por la salud pública, una vacuna experimental para combatir el neumococo, la bacteria de la neumonía y la meningitis.
Es cierto que ya hay una vacuna en el jugoso mercado de los ministerios de salud, pero esta requiere de varias aplicaciones -con lo que el seguimiento en zonas rurales se hace difícil- y, además, protege sólo de siete de los serotipos más insidiosos (pero no de todos).
Cientos de millones de dólares están en juego gracias a que, de tener éxito, Glaxo no tendrá dificultad alguna en aliarse otra vez con la Organización Panamericana de la Salud -convertida para algunas ocasiones en filial de las grandes farmacéuticas- y vender su producto como de uso masivo y obligatorio (a costa del tesoro público).
Así que, como decía, hasta Santiago del Estero fueron las redomas, las cepas, y las mutaciones vinculantes de Glaxo y su ejército de investigadores moleculares. Y allí empezaron a inyectar a cuanto niño pudieron.
Esa fue la buena noticia para Glaxo. La mala noticia para Santiago del Estero es que catorce de los niños vacunados con el nuevo producto en trance de experimentación -bautizado como Synflorix- han muerto. La noticia la reseñó ayer la agencia de noticias argentina Telam.
Ayer también se supo que el responsable de Salud de Santiago del Estero, Franklin Moyano, le ha pasado el caso a la justicia provincial y que ya está en curso una investigación.
Glaxo no sólo habría sido temeraria sino maliciosa a la hora de reclutar a los sujetos del experimento.
"No se les explicaba a los padres que se trataba de una vacuna en etapa experimental y muchos padres que dieron su consentimiento no sabían leer", dino Ana María Marchesse, presidenta de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de Santiago del Estero. Y añadió: "En algunos casos, primero les aplicaban la vacuna a los niños y luego les daban a firmar el consentimiento a los padres. Pero ese consentimiento tenía trece páginas; trece páginas que yo, siendo médica, tuve que leer tres veces para entenderlas".
Un cable de la Associated Press recaba las declaraciones de Glaxo: "Sarah Alspach, portavoz de GlaxoSmithKline en Estados Unidos, dijo a la AP que la compañía no atribuye las muertes a la vacuna, pero que a fines de junio suspendió temporalmetne el estudio (del Synflorix) en tres países sudamericanos (Argentina, Panamá y Chile) por recomendación de una junta independiente que monitorea la salud de los niños que participan en el ensayo".
La señorita Alspach añadió que la tarea de esa junta ya terminó, que la conclusión de sus miembros fue que el experimento era inofensivo y que, por lo tanto, Glaxo planea probar la nueva vacuna en unos 24 ooo niños latinoamericanos.
La pregunta que quedó por hacerle es por qué Glaxo no experimena con niños de Misuri o de alguna Dakota o de cualquiera de las Carolinas. O por qué, siendo británica desde 1715, no inyecta sus mágicas fórmulas a niños de Manchester o Liverpool. ¿O debí decir Cardiff o Belfast? ¿Y no habrá niños en el peñón de Gibraltar?
Quizá sea porque en este mundo -sueño de fenicios, bazar acribillado, territorio comanche de las corporaciones- hay niños de primera, niños de segunda y niños de tercera. Como en el Titanic.
Hildebrandt, César. En La Primera (Lima-Perú), 22/08/08
Siempre habíamos creído que las pruebas con drogas o virus que hacían los gobiernos utilizando humanos como conejillos de Indias eran parte de la mitología urbana, en la que los alarmistas de siempre buscaban satanizar a las grandes potencias.
Muchos creíamos que estos sórdidos experimentos eran solo parte de la ficción cinematográfica con que Hollywood nos solía aterrorizar de niños. Hasta que hace pocos días la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, ha tenido la hidalguía de informar que el Gobierno de su país le pide perdón al pueblo guatemalteco por haber realizado experimentos con naturales del país centroamericano entre 1946 y 1947.
La decisión de la secretaria de Estado ha sido generada, creemos, por la inminente publicación de un informe sobre la utilización de seres humanos, especialmente prostitutas, soldados y pacientes psiquiátricos, con los que se probó el alcance de la penicilina.

Los médicos norteamericanos y guatemaltecos que se prestaron para realizar estas experiencias tenían conocimiento de los riesgos a los que se sometía a las personas que sirvieron para las pruebas, pero estas desconocían los alcances de los ensayos.
Estos experimentos fueron descubiertos hace algunos meses por la investigadora científica Susan Reberby de la Universidad de Wellesley cuando revisaba algunos textos sobre el experimento Tuskegee (un estudio sobre la sífilis no tratada en varones negros), y en un hecho poco habitual al mundo académico, informó de esto al Gobierno.
Lo rescatable de este vergonzoso episodio es que inmediatamente Hillary Clinton y la secretaria de Salud, Katleen Sibelius, ofrecieron disculpas públicas sobre estas experiencias y emitieron un comunicado para manifestar: "A pesar de que estos actos ocurrieron hace más de 64 años, estamos indignados por el hecho de que semejante proyecto fuera auspiciado por el sistema público de salud de Estados Unidos".
Evidentemente, esta terrible experiencia nos remite a lo que por aquel entonces se había acusado a los nazis en e juicio de Nuremberg. Es decir, odiamos tanto a nuestros enemigos que terminamos pareciéndonos a ellos.
miércoles, 26 de enero de 2011


sábado, 11 de septiembre de 2010
Genio se niega a aceptar medalla.
El ruso Grigori Perelman nos muestra que no todo es dinero y fama en esta vida. El matemático rechazó la medalla Fields y un millón de dólares por resolver uno de los siete enigmas más difíciles del mundo, entre otras cosas, por que está en desacuerdo con la comunidad intelectual por sus decisiones injustas: él considera que el premio debió ser compartido con el estadounidense Richard Hamilton, que completó el desarrollo de su teoría. Un ejemplo de honestidad. Además, para él, si todo el mundo entiende que la demostración es correcta, entonces no necesita ningún otro reconocimiento.
El ruso Grigori Perelman quien resolvió la "Conjetura de Poincaré", rechazó la prestigiosa medalla Fields que se entregará el próximo 22 de agosto en Madrid, porque no le interesa ni el dinero ni el reconocimiento.
Moscú.- El científico ruso Grigori Perelman, reconocido como el hombre más inteligente del planeta tras resolver la "Conjetura de Poincaré", se muestra reacio a aceptar la prestigiosa medalla Fields que se entregará el próximo 22 de agosto en Madrid.
"El dinero no es lo más importante para él. Está completamente absorto en la ciencia", aseguran sus compañeros en el Instituto Matemático Steklov de San Petersburgo, adscrito a la Academia de Ciencias de Rusia.
La hipótesis matemática de Poincaré, que ha intrigado a la humanidad durante el último siglo, fue resuelta en el 2002 por Perelman, hijo de otro insigne matemático, Yakov Perelman, autor del famoso manual "Amusing Phisics" (Física Recreativa).
Grigori, que abandonó su puesto de profesor y se recluyó en su apartamento de San Petersburgo para concentrarse en la solución del teorema, ya ha rechazado el millón de dólares que ofreció en el 2000 el Instituto Clay de Massachussetts (Estados Unidos) a quien resolviera uno de los siete problemas matemáticos del milenio.
"Es un hombre ensimismado. Posiblemente, a veces de la impresión de que está un poco chiflado. Pero esto no es un defecto, sino una cualidad propia de todo los buenos matemáticos", asegura Yevgueni Damaskinski, colaborador del mismo instituto.
Este científico considera "probable" que Perelman rechace el premio Fields para "evitar que su nombre figure junto al de otros que han recibido este premio en el pasado".
"No tengo nada claro que ser 'el hombre más inteligente del planeta' a juicio de un instituto privado estadounidense sea un gran honor", agregó al diario "Izvestia".
Perelman se ha negado a explicar en detalle su demostración en revistas científicas como "Nature", aunque sí lo hizo en Internet, para poner, según dijo, su descubrimiento a disposición de todos los interesados en las ciencias exactas.
Cualquier internauta tiene acceso a las 61 páginas colgadas por Perelman en noviembre del 2002 y marzo del 2003, pero apenas nadie ha podido hablar con el enigmático científico, un "genio" a ojos de sus colegas.
La medalla Fields, considerada el Nobel de las Matemáticas, se entregará durante el XXV Congreso Internacional de Matemáticos que se celebrará el próximo martes en la capital de España.
Este premio se concede cada cuatro años a un matemático seleccionado por el comité ejecutivo de la Unión Matemática Internacional de la Universidad de Princeton.
Además de recibir el premio, el científico ruso, de 40 años, debía dictar una conferencia ante un auditorio compuesto por unos cinco mil matemáticos venidos de todo el mundo.
Perelman, que obtuvo a los 16 años la medalla de oro en la Olimpiada Matemática Internacional de Budapest (1982), ya rechazó un premio similar concedido en 1996 al considerar que los jueces no eran suficientemente competentes.
"Grisha (diminutivo de Grigori) nunca hizo gala de su talento. Es muy modesto, puede ser, que incluso demasiado modesto", señala una de sus profesoras de secundaria, Tamara Efímova.
Al contrario que muchos científicos rusos, Perelman viajo a enseñar a Estados Unidos durante la "Perestroika", pero regresó a trabajar su país a mediados de la década pasada, según él, gracias al dinero y las becas concedidas por las universidades estadounidenses.
Tras no encontrar ningún fallo sustancial en la demostración de Perelman después de cuatro años de escrutinio, la comunidad científica internacional ha concluido que el matemático ruso ha resuelto el problema enunciado por el francés Henri Poincare en 1904.
En caso de rechazar el premio, Perelman, que dedicó ocho años a la solución del problema, ya no podría optar a él en un futuro, ya que la medalla Fields sólo se concede a los menores de 40 años, y el matemático ruso los cumplió en junio pasado.
El académico ruso Ildar Ibraguímov opina que "a Perelman el dinero no le preocupa en absoluto. Personas con esa capacidad intelectual para resolver problemas no trabajan por esa clase de dinero".
Algunos científicos ya han adelantado que considerarían un "insulto" que Perelman rechazara el premio, por el que han pugnado en vano cientos de matemáticos durante los últimos cien años.
"La Conjetura de Poincaré" pretende discernir la topología del universo explicando la relación existente entre formas, espacios y superficies.
La demostración de la "Conjetura", que se convertiría así en teorema, podría ayudar a catalogar todas las formas tridimensionales del Universo.
Sólo un puñado de científicos en todo el mundo pueden llegar a comprender en su plenitud este teorema perteneciente a la rama de las matemáticas conocida como topología geométrica.
La revista estadounidense "Asian Journal of Mathematics" publicó en junio pasado que dos matemáticos chinos, Zhu Xiping y Cao Huaidong, también habían resuelto la "Conjetura de Poincaré".
La Academia de Ciencias de China mantiene que Perelman "estableció las líneas generales para probar la conjetura, pero no dijo específicamente cómo resolver el enigma", con lo que la polémica está servida.
Tomado de www.elsiglodetorreon.com.mx 21 de agosto del 2006.
martes, 9 de marzo de 2010
sábado, 3 de octubre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
Personajes Revolucionarios de la Ciencia
Carlos Darwin es uno de los representantes de las Ciencia Naturales que más ha cambiado el pensamiento y comportamiento de la gente. Desde el siglo XIX, se comienza a ver el mundo de otra manera, ya no se recurre a un espíritu creador para explicar el origen de los seres vivos y los cambios producidos en estos. Darwin desechó, sin intención, toda explicación idealista sobre el desarrollo de la vida, descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica. Son todas estas cosas las que lo hacen un revolucionario.
Darwin nación en Shrewsbury, Shropshire (Inglaterra), el 12 de febrero de 1809. Su padre fue Robert Waring Darwin y su madre Susannah Darwin (Wedgwood es su apellido de soltera). “Carlos Darwin pertenece, pues, por la rama paterna, a una familia burguesa rica, salida del campesinado casi desde hacía dos siglos y contando con tres generaciones de intelectuales: médicos, literatos, naturalistas. La madre provenía de otra familia burguesa, los Wedgwood, y era hija de Josué, el mayor de ellos” (Prenant). Cuando Darwin tenía ocho años, fallece su madre, y es enviado a la escuela contra su voluntad. Él mismo dijo que este hecho fue funesto para su inteligencia. Sin embargo, tenía grandes gustos por la Geometría y la Física, además, coleccionaba conchas marinas, sellos postales, medallas, y sobre todo, minerales. Gustaba de los poemas de Shakespeare, Thomson, Byron y Scott. La química constituyó una materia fundamental en su educación escolar, ya que le mostró de manera práctica el significado de lo experimental en la ciencia.
En 1825, su padre lo envía a la Universidad de Edimburgo para que estudie Medicina. Pero le disgustó las lecciones, excepto las de Química. En esa época, oye hablar de Lamarck, pero no presta gran atención. Cuando, en 1828, su padre se da cuenta de que a su hijo no le gustaba la Medicina, le propone ser eclesiástico. La idea le parece buena a Carlos Darwin; sin embargo, no se decidió seguir la carrera eclesiástica. Luego, entró en la Universidad de Cambridge. Allí, Darwin fue igual de mediocre que en Edimburgo; no obstante, se interesó por la Geometría; además de los libros, especialmente de dos: Filosofía moral y Pruebas del cristianismo, de Paley. En 1831, egresa de la Universidad como bachiller.
Como dice Marcel Prenant, “En modo alguno, ni en su manera de vivir, ni en sus opiniones sociales, ni en sus intenciones, fue Darwin un revolucionario. Era un burgués inglés de su tiempo, acomodado, bien asentado en el confort que heredó de sus padres, provisto de las cualidades y los defectos de su clase y socialmente bastante miope”. Sin embargo, señala más adelanta el investigador francés que “lo que hará de Darwin un revolucionario, a pesar suyo, será el viaje del Beagle”. El 27 de diciembre de 1831, Darwin se embarca en el Beagle, en una travesía que será el acontecimiento de su vida, como él mismo afirmaba.
El Beagle navega por las costas este y sur de América, a partir de La Plata. Darwin pudo recorrer Uruguay, Argentina, la Patagonia y la Tierra del Fuego; permaneció más de un año en Chile y en Perú (algunos investigadores afirman que fue en este país donde se contagió del mal de Chagas); pasó a las islas Galápagos, en Ecuador. Luego viajó a Tahití, las Malvinas, la isla Mauricio; después regresa a Brasil, finalmente pasó a las Azores. El 2 de octubre de 1836, regresa a Inglaterra. “No obstante, Darwin regresó a Londres sin haberse planteado teoría evolutiva alguna. Sospechaba la verdad de la evolución, pero no tenía mecanismo por el que explicarlo. La selección natural no surgió de ninguna lectura directa de los datos del Beagle, sino de sus dos años siguientes de meditación y lucha reflejados en una serie de notables libros de apuntes” (Jay Gould).
Al regresar del viaje, Darwin se dedicó –según Prenant- a organizar sus observaciones, recopila los documentos de sus observaciones, los pone en fichas que coloca en casi cincuenta clasificadores; lee mucho incluso documentos distintos de las Ciencia Naturales, y redacta tablas y resúmenes con los hechos más sobresalientes. Demuestra Darwin la dedicación que caracteriza a todo científico. Prepara su diario de viaje, comparte sus apuntes con otros especialistas y examina los materiales recogidos. El 11 de enero de 1839 se casa con su prima Emma Wedgwood. Luego, en 1842, el matrimonio se traslada a Down, en el condado de Kent. Allí, Darwin recibió durante un largo tiempo a sus amigos Lyell, Huxley, entre otros.
Darwin se puso a trabajar en sus notas, pero sin la intención de publicar algo. Esto cambiaría cuando, en 1858, recibe una carta y un manuscrito de Alfred Rusell Wallace, un joven naturalista que estaba desarrollando la teoría de la selección natural. Darwin quedó asombrado por la gran similitud entre los ambos trabajos. Fue este hecho, en parte, el que motivó a Darwin a publicar su magistral libro.
Así, luego de pensarlo un buen tiempo, en 1859, publicó su libro Origen de las especies. La primera edición, de 1,250 ejemplares, se agotó ese mismo día. Este libro causó un gran debate en toda la población y todos los intelectuales de esa época. Muchos teólogos criticaron a Darwin; sin embargo, este afirmaba que su teoría no estaba en contra de la religión. La influencia de Darwin viene desde aquel año en que se publicó su más relevante obra; aún ahora, el debate sobre la evolución se mantiene.
La obra de Darwin es una propuesta de la burguesía progresista; sin embargo, fue Marx quien supo utilizarla de manera productiva. El darwinismo contiene tres afirmaciones revolucionarias: 1) el mundo proviene de una evolución; 2) esta evolución se realiza por medios puramente materiales; y 3) el hombre es producto de esta evolución, y en consecuencia, es también de origen puramente material. Ahora, es preciso justificar, primero, que estas afirmaciones no traicionan el pensamiento de Darwin; segundo, que tienen un valor revolucionario; y tercero, que los hechos conocidos después de Darwin no han hecho más que reforzar estas afirmaciones (Prenant).
En la actualidad, “La evolución darwiniana continúa en el Homo sapiens, pero a un ritmo tan lento que prácticamente carece de impacto en nuestra historia” (Jay Gould). La evolución biológica se hizo más lenta y menos notoria; la evolución cultural predomina desde que aparecieron las culturas. Así, hay un aumento y desarrollo de esta, y una disminución de aquélla.
La objeción teórica a Darwin –hecha por Marx y Engels- es, en principio, con respecto a la evolución darwiniana. “La evolución supone crisis y saltos bruscos, revoluciones, tanto en el mundo físico como en la sociedad humana. Pero Darwin, que conocía las variaciones bruscas, las consideraba como insignificantes en relación a las variaciones lentas y directamente imperceptibles”, escribe Prenant. Darwin se empeñaba en sostener la siguiente fórmula: Natura non facit saltus (La naturaleza no obra a saltos). Esta objeción teórica carecería de sentido si la ciencia actual no le diera la razón.
El otro punto es respecto del origen del hombre. El hombre es un animal en su origen, y su actividad fundamental es también una actividad animal, por el cual se procura medios de existencia. Pero dejó de ser exactamente un animal desde que empleó no solamente su cuerpo sino también útiles de trabajo, que prolongaron esta, que hicieron más eficaz su acción y que al poder ser cambiados y modificados, permitieron una experiencia práctica variada (Prenant).
Otra objeción es sobre la conocida y discutida “lucha por la supervivencia” o “lucha por la vida”. Engels menciona que “…toda la teoría darwiniana de la lucha por la vida consiste sencillamente en trasladar de la sociedad a la naturaleza viva la teoría de Hobbes sobre la guerra de todos contra todos, la teoría económica burguesa de la competencia y la teoría malthusiana de la población. Que esta obra maestra sea justa por completo, es algo muy dudoso, sobre todo en lo que concierne a la teoría de Malthus…
”…El animal llega cuando más a acumular; el hombre produce; en el sentido más amplio de la palabra, crea medios de existencia que la naturaleza jamás podría producir sin él. De aquí la imposibilidad de transferir pura y simplemente las leyes vitales de las sociedades animales a la sociedad humana. Gracias a la producción, la pretendida lucha por la existencia, sino también a los medios de posesión y desarrollo. Desde este momento, son los medios de desarrollo producidos en la sociedad, las categorías sociales del reino animal, so completamente inaplicables” (citado por Prenant).
Darwin fue un naturalista que revolucionó las Ciencias Naturales, pero que no dudó, en ningún momento, de los derechos de su clase. Fue un sabio apasionado, pero no pudo franquear ciertos límites del conocimiento. Descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, como luego Marx descubrió la ley del desarrollo de la sociedad humana.
BIBLIOGRAFÍA
ALTMANN, Julio (2009). “Darwin tenía razón”. En La Primera (Lima-Perú), 13.02.09, p. 18.
JAY GOULD, Stephen (1986). El pulgar del panda. Buenos Aires: Hyspamérica.
PRENANT, Marcel (1969). Darwin y el darvinismo. México, D.F.: Grijalbo.
